“Ahora te llamarás periodo, andrés, esos días etc… pero para mí tú eres menstruación… eres secreto de amor… secreto”

Una vez leí en Facebook que no podías confiar en una persona que sangrara por cinco días sin morir. Eso significaría que no hay manera en la que alguien pudiera poner su confianza en las 800 mil mujeres en edad reproductiva –incluyéndome– en México (CONADE, 2011).

Hablar de menstruación había sido complicado para mí desde que empecé. Recuerdo haber cambiado mi ropa interior varias veces antes de decirle a mi madre que no entendía por qué mis calzones producían manchas color marrón. Ella solo dijo “yep, es tu menstruación”. Yo estaba deshecha, para empezar porque no había entendido bien cómo funcionaba. Por culpa de los libros de texto gratuitos y esa vívida imagen de varios úteros dispuestos en un círculo rojo yo creía que las mujeres sangrábamos siempre y todo el tiempo después de la primera ovulación. Después de algunos días entendí que no era así y fue como un baño caliente a mi alma (o sea, en vez de una cubeta de agua fría).

No era algo de lo que hablara con las personas de afuera, solo con mi familia. Al principio sentía vergüenza de menstruar. Era difícil pensar que estaría atada a ese fenómeno y a las consecuencias hormonales que producía. Aún me siento un poco así a veces.

Cuando estaba en la preparatoria,  una compañera nos contaba como no tenía reparos en pedirle, a quien fuera que estuviese cerca de su mochila, un tampón o una toalla absorbente para cambiarse. Yo creía que era necesario envolver la toalla en papel y que nadie la viera para que nadie supiera que yo estaba menstruando.

Poco a poco comencé a entrar en confianza con mi ciclo menstrual. Para la universidad no me importaba pedirle una toalla a una amiga o comprar una en la cafetería o en la papelería. No me importa que me vean caminar al baño con el brillante empaque rosa. Me divierte cuando las mujeres a mi alrededor sincronizan sus ciclos y puedo ser parte de ello. Ya no es un secreto para mí, como no debería serlo para nadie. No es un premio o una maldición es parte natural del desarrollo de las mujeres. Conocerse es parte del cuidado de la salud y siempre es un alivio cuando le puedes contar a alguien que tienes cólicos.

Yo soy fan de los videos de “Life Hacks”, todo lo que pueda ser “hack” es divertido para mí. En uno de esos días de navegar por Youtube encontré el video del usuario GlitterForever17 (2016) que se titula “25 Period Life Hacks For Back To School: Period Phone Case, Tampon Baby Limps, DIY Menstrual Cup Rug! (25 Trucos de Vida para “el periodo” para el regreso a clases: funda de periodo para celular, labiales de tampón y una funda para copa menstrual que puedes hacer tú misma). Todo el bendito video se la pasó diciendo “shhh” “es un secreto” “que nadie se entere”, lo que de verdad me molestó. Si su público se compone de niñas de entre 12 y 15 años, estas pensarán que “lo correcto” es que nadie sepa que menstrúan.

Me recuerda a esas imágenes donde dice que las mujeres no hacemos popó.

Hace poco, en virtud de los Juegos Olímpicos, la nadadora china Fu Yuanhui dio una entrevista para la televisión china después de que su equipo quedara en cuarto lugar en la competencia de 4x100 en relevos. En pantalla la cara de Fu transmite dolor, a lo que la reportera reacciona preguntándole si le duele el estómago. Ella con toda naturalidad contesta que su sangrado menstrual ha empezado la noche antes y que se siente cansada, pero que no es una excusa, que no ha nadado bien (The Guardian, 2016).

Y el internet, una vez más, se volvió loco. Fu Yuanhui había puesto en la mesa el tema de la menstruación en las atletas olímpicas y su influencia en la competencia. Por supuesto que no quiero decir que no ganan medallas de oro porque estén menstruando. Lo que digo es que si desde mi experiencia llevar la rutina diaria como si nada es imposible, no me imagino cómo sea estar compitiendo con los mejores atletas del mundo y donde el menor error te puede costar el podio. Ahora súmale que tienes miedo de que la toalla se te mueva, te lastima el tampón o eres poco diestra usando la copa menstrual –como yo–.

Heather Watson, Hannah Macleod y Fu Yuanhui son algunas de las mujeres que han hablado sobre el tema de la menstruación en la vida de las atletas. Hannah por ejemplo monitorea sus ciclos y se los comunica a su entrenador. Macleod argumenta que es una variable que debe tomarse en cuenta para el entrenamiento olímpico que empieza año y medio antes (The Guardian, 2016).

Una mención obligada en este tema tenía que ser el video de Victoria Volkova (2016) “¿Qué hay en mi iPhone 6s?” en donde ella muestra la aplicación “Clue”. Victoria se dio a conocer en redes sociales después de que decidiera documentar su transición de Victor a Victoria durante años en YouTube. La app “Clue” sirve para llevar registro del periodo menstrual por días, además de hacer cálculos aproximados de los días fértiles y el siguiente sangrado.

En la sección de comentarios del vídeo se leen cosas como*:  

 

Todo lo anterior es muestra de la poca tolerancia y la gran ignorancia de la población. No conozco los detalles del proceso de una persona transexual, lo que sí sé es que no conozco a nadie con la autoridad de decir quién es una “mujer de verdad” y quién no, quién puede hablar de la menstruación o quién no, quien puede instalar una app en su celular y quién no. Hasta Buzzfeed (2016) publicó un vídeo en el que los hombres “probaban” tener menstruación por una semana y el resultado da qué pensar.

El gran tabú que es el tema de la menstruación se acompaña de dudas e inseguridad. La idea de que un óvulo no fecundado y el endometrio saliendo de mi cuerpo no me parece sucia en lo absoluto, como no lo es sudar o salivar. Pero para que yo llegara a este punto tuvieron que pasar doce largos años.

Por eso escribo esto para ti.

Hablar de nuestros cuerpos no ha de resultar desagradable y pensar a estas alturas del partido que sólo podemos ser hombres o mujeres y que todo tiene género merece discusión.

 

 

*Todos los comentarios mencionados se encuentran en modo público en la sección de comentarios en el enlace del video.

 

 

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Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

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Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

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(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

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