¡Bienvenidas a La letra violeta, mujeres de todos colores, edades, formas, tamaños, latitudes, ideas y un infinito etcétera!. Antes de comenzar a construir mensualmente esta columna con ustedes, lectoras; quisiera presentarme y comentarles de qué tratará esto. Mi nombre es Pamela Erin Mason (a.k.a La Fata Morgana),  tengo 27 años, soy Licenciada en Sociología, feminista, mexicana, animalera y mantengo una relación muy especial con la poesía. Y esto último, además del inexorable Feminismo que llevo dentro, es de lo que quiero platicar-les.

Como ya he dicho, la poesía y yo. Desde hace ya muchos años que escribo, letras amateurs que con el tiempo, y siendo autocrítica, creo que han ido creciendo y desarrollándose junto con mi personalidad y mi propia visión del Mundo. Así, aunque en menor medida de la que me gustaría, he podido participar en algunos eventos relacionados a la poesía. Particularmente, fue éste año que tuve la oportunidad de compartir algunos de mis poemas y otros más de quienes formamos Las Plumas Poiéticas[1], durante el Festival Literario y Feria del Libro de San Miguel de Allende, Guanajuato, FELISMA 2016; con un grupo de universitarias/os que visitaban la ciudad. Durante dicho evento, hubo una ronda de preguntas y respuestas en las que las/los jóvenes me pidieron mencionar a  “mis poetas favoritos (sic), y quiénes me han inspirado”. Me escuché mencionar a Sabines, a Benedetti, Huerta, Baudelaire, Girondo, etcétera. Acto seguido, en mi cerebro retumbó una pregunta: ¿y las mujeres poetisas? En efecto, hice un esfuerzo por reformular mi respuesta y agregué a Storni, Castellanos, Plath, Pizarnik… pero realmente no eran ellas (quizá Storni), quienes habían influenciado mis propias letras. Entonces, incómoda, me di cuenta de que pocas eran las mujeres que había leído con la misma pasión con la que aún leo a Jaime Sabines o al buen Mario Benedetti.

Se vino a mi mente una seria reflexión respecto a la ausencia de voces femeninas en mi repertorio personal de poesía y literatura en general. ¿Cómo era posible que yo, autodefinida como feminista, poetisa, y como mujer, no hubiera leído (¡siquiera buscado!) más letras provenientes del género con el que yo me identifico? Y no es que súbitamente me haya entrado un desdén hacia las letras de varones. No. Pero considero que hace falta leer letras de mujeres. Me parece que, al menos en México, nuestros grandes referentes son, precisamente, ellos. Y sí, tenemos figuras masculinas que han marcado el mundo de la literatura, pero no creo que eso sea únicamente porque no existan mujeres creando, escribiendo, ni mucho menos porque ellos sean contundentemente mejores escritores; sino más bien por una –quizá- deliberada ignorancia sobre éstas (ya sean escritoras, artistas, científicas y prácticamente de cualquier área de conocimiento/acción). No en vano Wikipedia, la enciclopedia electrónica más grande de la red, ha mostrado varios esfuerzos por incluir a más mujeres en su base de datos[2]. ¿Creen que exagero? Nada más googleen “10 exponentes de la literatura mexicana” y se llevarán la non grata sorpresa de que entre los cinco artículos principales[3] se mencionan un total de 43 escritores y escritoras; sin embargo, únicamente 9 son mujeres[4]. Es decir, a pesar de que me di cuenta de la necesidad que tenía de leer a más mujeres; también me di cuenta que quizá el problema no era sólo mío… ¿o sí? ¿Debía culpar a ésta sociedad patriarcal o a mí misma, quien, sabiendo las artimañas del patriarcado para “anonimizar” a las mujeres, no me había dado cuenta de mi indiferencia ante la literatura escrita por ellas? Sinceramente, me di dos que tres golpes de cabeza en la pared. Qué feminista yo, que contribuía a esa indiferencia ensombrecedora hacia el arte hecho por mujeres.

Afortunadamente, he tomado cartas en el asunto. Desde ese día decidí leer a manera de consigna, a todas las mujeres poetisas, y escritoras en general, de preferencia feministas aunque no necesariamente, que Internet –y quizá mi bolsillo- me permitiera encontrar. Suerte la mía que actualmente sea casi imposible no hallar cualquier texto que se busque en Google. Aunque particularmente gracias a la Biblioteca Feminista[5] en Tumblr, he conocido varias nuevas autoras para mis ojos.

Recapitulando, así es que surge la idea de La letra violeta, gracias a este espacio en Mundo Procaz que le dio un medio para existir. Si bien mi idea original era simplemente leer la poesía hecha por mujeres “de mí para mí”, ¿qué mejor que compartir esta experiencia con otras mujeres (con personas en general)? Espero que podamos entablar un diálogo desde nuestros respectivos teclados y aprender más sobre la poesía –y la literatura en general- escrita por mujeres. Espero que este ‘ejercicio’ nos sirva para abrir los ojos ante la vasta cantidad de autoras que nos rodean pero que, ¿extrañamente?, no resuenan en nuestra memoria colectiva. ¿Será la falta de “500 libras y un cuarto propio”, como bien lo señaló Virginia Woolf? ¿Será la dominación patriarcal y una consecuente ceguera cultural que tenemos ante el arte creado por mujeres? Cualquiera que sea la respuesta, me parece tiempo de afrontar y abrazar la poesía y las letras desde las voces de éstas últimas; compartirlas, reflexionarlas, crecer con ellas. Y es a través de ésta columna que las invito a explorar dichas letras conmigo, a ver qué nos dicen…

¿Nos leemos?

 

La Fata Morgana.

agosto/2016

 

 

 



[1] Las Plumas Poiéticas es un grupo de poesía (digamos digital, digamos “a distancia”) que hace un año comencé con algunas amistades que viven en la CdMx y Guadalajara.

[2] La “Editatona” fue uno de esos esfuerzo por acortar la brecha de género dentro de la Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Encuentros/Editatona:feminismos

[4] Las 9 mujeres que se mencionan son: Denise Dresser, Alma Gulliermoprieto, Laura Esquivel, Elena Poniatowska, Cristina Rivera Garza, Guadalupe Nettel, Ana Clavel, Magali Tercero y Sor Juana Inés de la Cruz

[5] Altamente recomendado este sitio de libros sobre feminismo, género, arte, etcétera. 

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

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Lidice Villanueva

Magally Gallegos

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