Para la persona que no lo sepa, los micromachismos son las muestras más pequeñas que hay de violencia machista, son tan cotidianos que pasan desapercibidos y son vistos como parte de la vida diaria. Estas casi invisibles manifestaciones de misoginia son ignoradas casi siempre (tanto que hasta el teclado me marca que la palabra no existe), nos hemos dedicado a normalizarlas y a hacernos creer que son naturales.

 

 Creo que no por ser pequeños deben ser aceptados, es algo así como un mal estomacal, por más que no sea grave sigue siendo incómodo. Al creer que son algo normal y al no preocuparnos por detectarlos, estamos perpetuando su existencia. La verdad es que muchas de estas acciones se hacen sin saber en qué o a quién afectan, y seguramente no es algo que parezca demasiado importante.

 

 Los micromachismos van de la mano con los roles de género (esos son un poco más fácil de detectar), juntos son el reflejo más sencillo de la desigualdad de género. Hablo de frases como "¿Y el novio para cuándo?" o "una sonrisita, te ves molesta", también está el uso casi nulo de lenguaje inclusivo en todas partes, el asumir que es trabajo de hombres cambiar llantas y que es cosa de mujeres cambiar pañales.

 

 Todas esas acciones son cercanas a todxs, son la prueba más sutil del sistema heteropatriarcal que nos rige, y lo peor de todo es que estamos acostumbradxs a este trato. No se nos hace para nada extraño ver publicidad sexista en las calles, no nos fijamos en que las ofertas de limpieza son organizadas para las mujeres; no nos preocupa el que paguemos menos por un cover, sí, si van más mujeres porque es barato, más hombres querrán ir (o al menos así piensan las personas que cobran dichos covers). Como mujer, quiero sentirme segura de mi misma si voy sin maquillaje a una fiesta sólo porque quise, quiero que la edad en la que me case sea impuesta por mí y no por lxs demás, quiero que no sean situaciones ocasionales en las que se le pague lo mismo a una mujer y a un hombre por el mismo trabajo.

 

Invizibilizar estas situaciones es esconder la violencia, es seguir educando a los demás en un ambiente de discriminación y estereotipos, es ignorar que la misoginia todavía se encuentra en lo más cotidiano. No podemos seguir justificando este comportamiento, hasta las acciones más pequeñas de odio atrasan el proceso feminista y de inclusión que lleva años intentando trascender. Sí, son pequeñas, pero no hay que despreocuparnos hasta que sean inexistentes. Cuando usas unas gafas violeta por la vida, se vuelve mucho más fácil detectarlos y hacerle saber a los demás que los micromachismos son violencia. 

 

Creo que el hecho de saber que existen y estar un poquito más conscientes de nuestras acciones puede ayudar mucho a comenzar el proceso antipatriarcal. Compartir un poco de información sobre crear menos violencia nunca está de más. Estas acciones nos afectan a todxs, sin distinción, y son algo de lo que deberíamos ocuparnos ya.

 

 Y para lxs que todavía piensan que hablo de una tontería que no afecta en mucho, los micromachismos son la base de las acciones misoginias, ¿Acaso no es importante destruir la violencia desde raíz?

 

Valeria Bautista García

Merida, Yucatán a 30 de Agosto del 2016

 

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Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

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Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

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(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

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