Hace ya varios meses decidí ordenar por internet una copa menstrual y les juro que compartiría la marca pero la olvidé por completo. Mis razones para migrar de toallas a copa fueron varias, entre ellas, el típico “ya me manché pero la toalla está limpia” o “cerré mal las alas de la toalla y me rozó una pierna” o “parece que traigo pañal”. 

Una de las primeras cuestiones a tener en cuenta cuando compras una copa menstrual es el tamaño. Algunas se venden desde XCH y otras desde CH que van hasta la G. La selección depende si has tenido coito, si ya diste a luz, tu edad y tu peso. Yo pedí dos, la primera una CH para mí y una XCH para mi hermana menor.

Es importante que antes de utilizarla la laves y desinfectes para evitar cualquier daño a la salud. Retirarla requiere precisión ninja o vas a acabar con las manos cubiertas en sangre. Es necesario vaciarla con cuidado y recuerda que tienes que elegir limpiarte o lavarla primero. Es conveniente que cualquiera que escojas lo hagas rápido para evitar cualquier mancha.  Y por favor recórtate las uñas, en serio. 

Yo pensé que todos mis problemas se habían acabado y  no habían hecho más que empezar.

En principio vi algunos vídeos de la colocación correcta de la copa. Y el que se quedó grabado en mi mente fue uno que explicaba que había que doblar la copa por la mitad e introducirla a la par del dedo índice. No logré hacerlo con la copa CH e intenté con la XCH y parecía que todo iba bien. Me fui a dormir y a la mañana siguiente me asusté de muerte porque no sentía la copa. Estuve peleando con ella y cuando por fin logré sacarla calculo que hubo un 50% de derrame.

Se lo atribuí al tamaño e intenté de nuevo con la talla CH, experimenté bastante dolor y parte de la copa quedaba afuera de la vagina, lo que me provocaba aún más dolor en los labios. Después de unos minutos decidí quitármela y acudir a mi gurú de la menstruación e investigadora social: Diana Calderón. 

Le conté todo lo que tú has leído e hizo el gran favor de orientarme. En principio el doblez era inadecuado y por eso era doloroso, lo ideal es que entre “en punta”. Debo decir que si no has usado tampones (como yo) va a ser indudablemente incómodo, pero dista mucho de doler.

Intenté de nuevo hace unos días. La nueva colocación ayudó mucho con la copa CH y la acompañé de una toalla sanitaria por si las dudas. Ese día fui a una fiesta y corrí un rato y bailé otro más. No fue para nada incómodo, de hecho hasta olvidé que la traía puesta hasta que empecé a sentir la sangre saliendo de mi cuerpo. Fui a checar al baño y la toalla estaba bastante manchada, casi parecía que no traía puesta la copa. No quise sacarla en ese momento por miedo a hacer un desastre en baño ajeno.

Al día siguiente quise colocarla de nuevo pero me sentía bastante incómoda, incluso comencé a sentir cólicos y no sé si atribuírselo a la copa o a mi compañero el estrés. Mi incomodidad llegó a tal punto que no pude hacer otra cosa más que retirarla y continuar con una toalla desechable. No sé si hay relación causa-efecto entre ambos, pero es la segunda vez que me pasa.

Cuando volví a casa me di cuenta de que la copa había retenido un 20% de mi sangrado y lo demás había ido a parar a la toalla. En este punto no me queda más que seguir intentando, pero sí te puedo dar algunos consejos:

1. Al principio va a ser incómodo pero te acostumbras poco a poco

2. Debes tener máximo cuidado en su colocación, hacerlo mal te puede provocar dolor y manchas

3. Es un menester que por lo menos para mí, está tomando su tiempo. Mi sangrado se mantiene en duración de dos a tres días, así que no tengo mucho tiempo para practicar y hacer el movimiento repetitivo puede ser incómodo y doloroso

4. Utiliza una toalla de tela para evitar cualquier accidente. Así evitas las desechables y te ahorras dinero y a la Tierra contaminación

5. Si te sientes incómoda no dudes en pedir ayuda o preguntar. Es mucho mejor acercarte a alguien que andar por ahí con la cabeza llena de dudas y la vagina con dolor.

 

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

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