Un instinto se puede definir como algo involuntario e innato. Los deseos maternales dependen de la cultura, el entorno y la decisión de cada mujer, por ende es erróneo considerarlo como tal.  Desde niñas nos quieren persuadir de que nuestra función en la sociedad es procrear, nos lo muestran como un rol establecido y nuestro deber como mujer. Con el pasar de los años, la mentalidad femenina ha cambiado, dejando un poco de lado los roles maternos, por esta razón la sociedad nos considera egoístas y defectuosas. La pregunta es ¿el ser mujer implica tener que ser madre? 

No todas nacimos para ser madres, tenemos lo necesario anatómicamente pero no todas tenemos la capacidad. “Debe tomarse en cuenta que no por tener uno estructura física apta para dar vida se posee la contribución psíquica para educar un hijo”.  La maternidad es mucho más que la reproducción, implica crianza y apego emocional mientras que la reproducción es motivada por el deseo de darle continuidad a nuestra especie. No existe un instinto maternal predeterminado, no es algo que venga incluido, ni  es natural, cada una tiene libertad para decidir si desarrollarlo o no.

Siglo tras siglo han determinado nuestro futuro en base a nuestra anatomía, dejándonos sin libertad para escoger y amarrándonos a un destino que no escogimos. Blanca Vallades dijo “la madre es el paradigma de la mujer, ser madre es ser mujer”. A lo largo de las generaciones nos han inculcado esto, nos han hecho creer que el tener hijos nos completa y  afirma nuestra sexualidad. Adrienne Rich dijo: “El cuerpo de las mujeres es el territorio sobre el cual se ha erigido el patriarcado”.

La maternidad debería ser gozosa y consciente, no una condena. Somos reducidas a vientres sin más propósito que la reproducción de nuestra especie. Nos han creado un estereotipo opresor, que va esclavizando nuestra libertad y consume los sueños no relacionados con la maternidad. Las tradiciones nos lo han impuesto como un requisito para ser  parte de la norma y una condición para ser consideradas “verdaderas mujeres”.

¡Ya no más! La decisión de no tener hijos no es un acto egoísta. El ser madre es bueno y el no serlo también, ya basta de estereotipos absurdos que solo buscan someternos. Ser madre o no, no indica la calidad de desarrollo de vida de una mujer. Somos libres de decidir; tanto de renunciar a no tener hijos, como a tenerlos. Nuestra felicidad no debe radicar en eso, no debe ser algo obligatorio. Son nuestros cuerpos, es nuestra vida.

 

Comencemos desde adentro, apoyándonos unas a otras y no juzgándonos por nuestras diferencias. Si nos unimos y alzamos la voz de forma unánime lograremos mucho más que cada una de forma individual. Antes de todo somos mujeres y eso nos une. Juntas podemos cambiar las perspectivas erróneas que la sociedad tiene de la mujer,  finalicemos con los paradigmas que buscan dictar nuestras decisiones. ¡No más estereotipos!

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola