Te preparas para salir de casa, vas a tu armario, ves una falda que hace mucho no te pones, no la eliges porque sales muy temprano de casa, y a las cinco o seis de la mañana no se ve a las mujeres en vestido o falda. Te decides por los pantalones. Antes de salir piensas en todas las rutas que hay para llegar a tu destino, eliges la más larga, aquella en la que gastas más tiempo pues es la más concurrida, huyes de calles vacías pues ya varias veces te han seguido desconocidos, te han gritado “piropos”, incluso alguna vez un hombre te dijo: “Sé dónde vives”. Sin embargo, sales porque tienes y necesitas seguir tu camino. A pesar de que has aprendido a contestar, a enfrentar y a pedir ayuda, no caminas con total seguridad. Este es mi caso y el de millones de mujeres, quienes nos jugamos la vida todos los días y todo el día por la inseguridad en este país. Hoy estoy aquí para contarlo, pero ya no están Karen Esquivel, Adriana Hernández y Tania Nadshiely Verónica Luna, asesinadas en el mes de septiembre.

            En semanas pasadas se reportó la desaparición de Karen Esquivel de 19 años en el municipio de Naucalpan, Estado de México, donde más tarde, el domingo 25 de septiembre, fue hallada muerta en una maleta. Al lado de ella, otra maleta donde se encontraba el cuerpo de Adriana Hernández de 52 años. Repito: sus cuerpos ya sin vida se localizaron en dos maletas. Días después, en Puebla, se encontró a Tania Verónica Luna asesinada en su domicilio, ante ello la comunidad estudiantil de la facultad de sociología, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, donde Tania cursaba su licenciatura, ha exigido a la Fiscalía General del Estado se active la alerta de género luego de los 63 feminicidios en esta entidad en lo que va del año. En el Estado de México, después de que el Observatorio Nacional del Feminicidio solicitara una reunión con las autoridades, la respuesta fue que “había cosas más graves que atender”. Es decir, en la lista de los problemas sociales, la vida de nosotras las mujeres queda al final o incluso no está.

            Las muertes y seguridad de miles de mujeres no son una prioridad para el gobierno federal y para el de las distintas entidades estatales, como muestra se encuentran las cifras que crecen diario, la actitud para atender a los familiares de las víctimas (recuérdese el caso de Nadia Vera Pérez), incluso las causas de los asesinatos, pues se les coloca como “pasionales”. Estas pérdidas humanas no tienen identidad, ni rostro ni mucho menos nombre. Tan sólo quedan en notas como “la joven estudiante”. Para nosotras no hay protestas multitudinarias que aglutinen a diversos sectores, aniversarios luctuosos y de rabia que se documenten, libros de corte periodístico, canciones o poemas ¿Entonces cómo guardarlas en la memoria y desde ahí luchar por la justicia?

            Recuerdo que cuando se llevó a cabo la marcha #24A (24 de abril o tan bien llamada “Primavera Violeta”) partimos desde Ecatepec porque se coloca en el primer lugar en feminicidios, yo nunca había ido ahí porque leía y escuchaba sobre los asesinatos. Ese día domingo a plena luz del día, vi las calles solas y grises. Más tarde presencié los rostros de desconcierto de los habitantes del municipio ante una marcha que estuvo liderada y organizada por mujeres. Ese día me sentí segura y respaldada en aquella entidad que se coloca como foco rojo para la seguridad de nosotras. A pesar de esta organización y de un trabajo feminista y de género desde diversas asociaciones, nos siguen matando. ¡Nos están matando! Como respuesta tenemos lo mismo de hace años: la negligencia e indiferencia que han cobrado miles de vidas.

 

Ante todo este contexto tenemos que continuar. Mañana, como todos los días, saldremos, ya sea en esta insegura Ciudad de México, en el Edomex —lugar donde mis amigas dicen “es horrible vivir aquí”, “es una realidad, cada día sales con temor y con la incertidumbre de saber si regresaras”— o en otra entidad y nos enfrentaremos con el miedo de vivir por el hecho de ser mujeres. 

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola