Decidí titular la columna editorial de este mes, inspirada en el título de un libro muy conocido para hacer un llamado a todas nosotras las que nos enunciamos lesbianas.

El 13 de octubre se celebra en América Latina y el Caribe “El día de las Rebeldías Lésbicas”, cuyo origen radica en el “Primer Encuentro Lésbico Feminista de Latino América y el Caribe” que se llevó acabo en México un 13 de octubre de 1987. Sin embargo, sería hasta el VII Encuentro, celebrado 20 años más tarde que se instauraría como conmemoración para visibilizar la opresión que vivimos las mujeres lesbianas de la región.

La situación no ha cambiado mucho para nosotras, somos tan invisibles en esta sociedad heteropatriarcal que creen que amar a otra mujer es un juego que nos inventamos, una manera de disfrazar una amistad o incluso, en el peor de los casos, creen que lo hacemos para complacer las fantasías de los machos que piensan que todas las mujeres son suyas y no nos respetan cuando decimos que somos lesbianas e intentan ligarnos.  Siempre tratan de buscar una cura para nuestro “lesbianismo”, nos dicen que no seremos felices sin un hombre, que nos hace falta conocer a otros hombres “diferentes”, que somos mujeres incompletas que la naturaleza de la mujer obedece a las necesidades de un hombre. ¡Puras mentiras para quitarnos la libertad que tenemos! Estamos cansadas, yo estoy cansada, de que todo el mundo nos bombardee con la heterosexualidad.

¿Por qué ser lesbiana es un acto de rebeldía? Parafraseando a Cherlyl Clarke, lesbiana feminista afroamericana,  la lesbiana, esa mujer que ha tomado a otra mujer como amante, como compañera de vida, ha logrado resistir el imperialismo del amo en esa esfera de su vida. Ser lesbiana en una cultura tan capitalista, misógina, racista, lesbofóbica e imperialista, es un acto de resistencia… La lesbiana ha descolonizado su cuerpo, ella ha rechazado una vida de servidumbre que es implícita en las relaciones heterosexuales y ha aceptado el potencial de la mutualidad en una relación lésbica. Ser lesbiana es dejar de ser para y de los otros, es ser para una misma y construir con las otras desde el amor, por y para nosotras únicamente.

Así que nosotras queremos hacer un llamado, a nosotras las mujeres rebeldes que decidimos amar a otra mujer para no callarnos y nombrarnos como lo que somos lesbianas. Sí, las que aprendimos a querernos, acompañarnos, conocernos y cuidarnos. Nosotras las que dejamos ser para él (o ellos) y empezamos a ser para nosotras, desde el momento en que una ya conoce o empatiza con las violencias de la otra.  No hay nada más enriquecedor que aprender a amar a otra mujer, como pareja, como amiga, como madre o hermana; pero el heteropatriarcado se ha encargado de quitarnos y negarnos eso y no hay otra razón para aquel miedo que genera una lesbiana en esta sociedad, más que el hecho de que para ella dejó de ser prioridad un (el) hombre.

“Yo soy lesbiana”.

¿Conocen la fuerza de esta frase? ¿Saben hasta donde retumba su eco?

No soy homosexual porque soy más que una condición, que una orientación. No soy gay, porque esa palabra trae implícita a los hombres y a una historia muy alejada de mi realidad social. Yo soy lesbiana, como identidad, como postura política, como un modo de vida, como justicia social. Soy lesbiana con toda la carga que trae consigo esa palabra en el sistema heteropatriarcal. 

Que si es peyorativa, como mis andanzas.

Que si es enfermedad, como mis pensares.

 

Que es calaña mi identidad, aunque yo la crea mi completa realidad porque el mundo se ha empeñado en decirme que debo ser, porque esta sociedad no acepta nada más que aquello que identifica como “lo normal”, pero en busca de mi libertad, les repito: YO SOY LESBIANA.

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola