Recientemente ha aparecido un nuevo estereotipo femenino en el imaginario colectivo de nuestra sociedad: “Las Luchonas”, mujeres jóvenes, madres solteras a las que se les adjudican diversas características como que gustan de salir a fiestas y/o antros,  cosa que obviamente no puede hacer ninguna madre mexicana que se respete de serlo. Además de que deja encargados a los hijos para salir a buscarles un padre, claro porque las mujeres no pueden salir a divertirse, las mujeres salimos a buscar HOMBRE.

“Las Luchonas” son ilustradas en redes sociales con infinidad de memes que nos dejan ver sus gustos, costumbres y hasta ponerles un rostro. Dejan muy en claro que han sido madres adolescentes, que si tienen más de un hijo habrá sido de diferente padre y que son de escasos recursos económicos.  Vemos entonces la misoginia y el clasicismo en todo su esplendor, ya que en la mente de quienes crean estas imágenes los padres pueden no hacerse responsables de sus hijos y no ser criticados por ello, por otra parte, las mujeres ricas no se separan ni tienen hijos de diferentes parejas, así pues, se salvan de ser parte de este estereotipo.

Sin importar el sin número de razones por las cuales una mujer llega a ser madre soltera (elección propia, por ejemplo) “Las Luchonas” son el ejemplo vivo de la irresponsabilidad. Son pintadas en la mayoría de lo casos como madres adolescentes, quienes son doblemente juzgadas ya sea por los más conservadores por el simple hecho de tener relaciones sexuales o por los más liberales por no haber utilizado algún método anticonceptivo.  Se nos olvida la pobre educación sexual a la que se tiene acceso y que en caso de las mujeres nos la reducen a la mera abstinencia como única manera de evitar un embarazo.

Se les etiqueta de malas madres, algo que viene a ser la peor de las ofensas, porque las mujeres si no servimos para ser madres no servimos para nada. Juicios por demás arbitrarios que se basan en meros prejuicios. Claro que hay mujeres cuyo papel como madre es cuestionable, pero no podemos crearnos juicios de opinión generalizados y mucho menos basados en una fotografía o un meme. Y en dado caso, no nos corresponde a nosotros el papel de juez. 

A “Las Luchonas” las abandonaron, son a lo que muchos llaman “dejadas” con cierto tono de desprecio, porque uno de los grandes errores de las madres solteras es el no haber podido retener a “Su Hombre” 

Pero “Las Luchonas” no se avergüenzan de todo lo malo que les adjudican.  Y ese es su peor pecado: sentirse orgullosas de quienes son, sentirse bendecidas por cada uno de sus hijos, sentirse libres y fuertes, muy a pesar de nuestras opiniones y juicios saben que su vida no nos pertenece.

 

Y así desde hace años “Las Luchonas” son objeto de señalamientos, y ahora de burlas, porque no perdonamos que una mujer antes de ser madre se sepa mujer, se viva mujer, se vea a si misma como su prioridad. No perdonamos que no cumplan con la imagen de sacrificio y abnegación a la que estamos tan acostumbrados, no perdonamos que no se avergüencen ante nuestras criticas. Seguimos sin perdonar a las mujeres por ser eso… mujeres. 

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola