Anduve buscando el amor (como si estuviera ya prefabricado),  buscaba la aceptación y el cariño de otra persona, quería tener la sensación de pertenecer, pero… ¿pertenecer a qué? Me aferre a mi búsqueda, entregándome a todo aquel que me demostrara algo de cariño y dejándome llevar por palabras vacías que carecían de alma. Buscaba en otros lo que no encontraba en mí, mi deseo obsesivo de tener pareja se debía a mi gran falta de amor propio. El amor propio se define como el respeto hacia uno mismo, implica que estamos satisfechos con quienes somos y nos aceptamos. ¿Se puede brindar lo que no se tiene?

 

Mantuve una relación estable, balanceada, una relación envidiada que parecía ser perfecta. No podía quejarme de lo que estaba viviendo, al fin tenía lo que con tanta desesperación había buscado. Mi vida comenzó a girar en torno a esa persona, lo convertí en mi centro, le di el lugar que debía pertenecerme a mí. Comencé a ser asfixiante, dependía emocionalmente de él y me aterraba la idea de no tenerlo. Fui perdiendo poco a poco mi identidad, perdiendo mi esencia y quedando aún más vacía que cuando no tenía pareja. Comencé a vivir en una falsa felicidad basada en el amor de otro.

 

Pasó el tiempo y terminamos, como era de esperarse mi vida perdió totalmente el sentido. Me entregue a la desdicha, simplemente deje de vivir,  me abandoné, quedándome en un limbo emocional.  Comencé a llenar la soledad con romances pasajeros, terminaba uno y comenzaba el otro, así fue por varios meses. Mark Twain dijo “la peor soledad es no estar cómodo contigo mismo”.  No me tome el tiempo de sanar mis heridas, seguía abriendo una tras otras, hasta terminar completamente rota. Tocar fondo no es malo, lo malo es quedarse a vivir en él y eso hice yo. Yo misma me había cortado las alas por miedo a volar. Debía poner un alto, ya era tiempo de cambiar. Debía comenzar a amarme y renacer más fuerte que nunca.

 

Comencé a conocerme, profundizar en mi propia persona, estudiar quién era; lo que quería y hacia dónde me dirigía. Un anonimo dijo “Si no te conoces, es porque no te interesas y probablemente no te quieras.” ¿Cómo es posible que llevara tantos años conviviendo conmigo y no supiera quien era en realidad? La autoestima y el amor propio van de la mano, sin uno no se puede tener el otro. Debía consentirme, mimarme, hacer las cosas que siempre espere que hicieran los demás.

 

La autoestima es un sentido de satisfacción que viene de reconocer y apreciar nuestro propio valor. Louis Hart dijo “la autoestima es tan importante para nuestro bienestar como las piernas para una mesa. Es esencial para la salud física y mental y para la felicidad”. Comienza a tratarte como esperas que los demás lo hagan, no busques la aprobación de nadie concéntrate en tener la tuya. Para tener amor propio debía trabajar con mi autoestima, elevarla, mostrarme a mí misma que era valiosa y aceptarme.

 

Concepción Arenal dijo “Sustituir el amor propio con el amor de los demás es cambiar un insufrible tirano por un buen amigo”. Antes de buscar ser amados debemos amarnos primero, si tenemos amor propio los demás llegaran solos. Amarse a sí mismo conduce a llevar una vida satisfactoria y mejora las relaciones interpersonales, cuando te sientas bien contigo mismo aportaras más valor a los demás.

 
 

 

Amate, conócete y valórate, si tú lo haces los demás también lo harán.

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

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