Si nos ponemos a pensar en el mundo en que vivimos, sí este mundo machista, podemos saber que como mujeres somos vulnerables a diversas violencias en nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra escuela, nuestro trayecto a algún lugar, el lugar donde practicamos alguna religión, en nuestra cuerpa, en nuestra sexualidad… vaya en todos lados en los que decidamos manifestarnos y desarrollarnos.

 

Puede sonar paranoico pero no deja de ser una realidad, una que nos duele y que nos mata; el peligro está por que se ha enseñado que no tenemos importancia en la sociedad (salvo para estar en casa y lo que ello significa) Galeano en su libro Mujeres lo describe muy bien con la siguiente historia “(…) Algunos médicos, como Philippe Tissié, advertían que la bicicleta podía provocar aborto y esterilidad, y otros colegas aseguraban que este instrumento inducía a la depravación, porque daba placer a las mujeres que frotaban sus partes íntimas contra el asiento. La verdad es que, por culpa de la bicicleta, las mujeres se movían por su cuenta, desertaban del hogar y disfrutaban del peligroso gustito de la libertad. Y por culpa de la bicicleta, el opresivo corsé, que impedía pedalear, salía del ropero y se iba al museo” y no sólo ha sido la bicicleta algo que nos libera, cualquier cosa y actividad que esté fuera del estereotipo de ser mujer se podrá apreciar emancipador y ¡qué maravilla! sabernos diferentes y vivirnos de esa manera para poder disfrutar de la vida, de NUESTRA vida.

 

Las brujas, las sufragistas, las adelitas, las abuelas de la plaza de Mayo, las Gulabi Gang,  las Women´s International Terrorist Conspiracy from Hell (WITCH), entre otros grupos de mujeres han demostrado que la unión hace la fuerza, que la fuerza nos quita el miedo y que cuando éste no existe nos liberamos de todo lo que creíamos imposible de desechar en nuestras vidas. Que en conjunto nos descubrimos las fuerzas para cambiar lo que podemos de manera individual, y por supuesto que cuando somos muchas nuestra resistencia al macho es más grande.

 

Nos necesitamos, no podemos ayudar al que nos oprime cometiendo los mismos actos. Es importante sabernos en una red, en un grupo, al cual podamos acudir si algo nos pasa y que es capaz de responder con y por nosotras; tenemos que pensarnos como Los Mosqueteros “Una para todas y todas para una” si nos olvidamos o alejamos de esta idea y este modo de vivir somos blanco fácil. Separarnos es muy sencillo, unirnos no; cosa que podemos ver en muchos grupos que van en contra de lo establecido por el sistema, no repitamos esos errores.

 

Aunque la sociedad machista no nos enseñe esto: nos necesitamos, somos parte del planeta y ya por ello merecemos respeto. Lo ideal sería no pedirlo ni exigirlo, pero este mundo arcaico nos lo está demandando y si no aprende tendremos que movernos y si somos más mejor.

 

“El que no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas” Rosa Luxemburgo nos lo dijo y ya nos toca escucharlo, mejor aún romperlas.

 

 

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola