*Antes de empezar, recomiendo escuchar Soy pan, soy paz, soy más al leer, a voz de Mercedes Sosa, o Piero o quien sientas que te canta más de cerca*

Últimamente mi cabeza ha entonado de una manera más constante la canción -que ojalá estén escuchando- del cantante argentino Piero. La escuché por primera vez hace poco más de un año en la voz de una amiga que es como la hija de Mercedes Sosa pero un poco menos al sur, recuerdo que llegué a mi casa a buscarla y sacarla en la guitarra  como podía (en ese momento apenas empezaba a sacar canciones sola) y desde esa primera vez hasta hoy, esta canción cobra un nuevo sentido cada que la escucho. Las palabras se relacionan con cada vez más cachitos de vida y hasta cachitos de vida que ni siquiera son míos, tiene la capacidad de hacerme pensar en todo, en todo y en nada.

Les voy a narrar un poco la manera en que mis oídos la procesan:

Para mí la primera estrofa habla de que además de todo lo que somos, somos la materia prima de las miles de cosas de las que estamos hechxs. Es la música no oficial que la tierra trae consigo, la que sólo llegas a conocer si estás dispuestx a escuchar un poquito más de lo que las generaciones de ahora generalmente lo hacen.

Después habla sobre todo lo que alguna vez hemos sido, y aunque ya sea pasado, también se transforma en lo que vivimos ahora y en lo que viene después. No seríamos la misma persona si nuestra familia nos hubiera crecido de otra forma, si nos hubieran enseñado nuestra cultura de una manera distinta. Me hace pensar también en que ahora, además de nuestra propia cultura, muchas veces nos adaptamos a diversas costumbres de otras; y así también nos vamos convirtiendo en esos procesos de integración entre tanto que llegamos a conocer.

Me voy saltar el coro por ahora. Sobre la tercera estrofa creo que habla de lo que esperamos de lxs demás, aunque parece ser que lo más saludable es no esperar nada de nadie, es inevitable esperanzarse en que las demás personas te traigan más alegrías que penas.

Y bueno, Vamos, decíme, contáme: Todo lo que a vos te está pasando ahora. Esta canción me enseñó que si tu boca no lo quiere decir, las palabras te van a salir por los ojos, por el pelo o por donde vean una salida más rápida. Me enseñó que a la palabra no la puedes encerrar ni con tus más grandes fuerzas y unx se da cuenta de eso en esos momentos cuando estamos a punto de dormirnos y a nuestra cabeza se le ocurre reflexionar toda nuestra vida, porque cuando está tu alma sola llora. Es juntxs cuando hay que decirlo todo, se nos olvida que todxs estamos buscando esa fórmula o poción mágica o como le quieran llamar, para que adentro nazcan cosas nuevas.

 

Hace poco me di cuenta que el analizar esta canción es un descubrimiento único para cada persona, y esto me llevo a otro descubrimiento que se aplica en esta y en todas las demás canciones y manifestaciones de arte: El alma es la que canta (y baila, y escribe y hace), la voz (y el cuerpo) sólo lo traduce a palabras y a otras exteriorizaciones tangibles. La voz es eso que se encarga de sacar lo que se pueda afuera. La voz es lo que nos confirma que somos pan, somos paz y somos más.

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola