"I am an inconvenient woman"

                                                                                                                                                                                                                                             -Marge Piercy // "The Nuisance"

 

¡Saludos, lectoras! Sepan de antemano que es un gusto poder ser leída nuevamente por ustedes, quien quiera que sean… Quiero que sepan, además, que le he dado varias vueltas en mi cabeza a esta entrada; no tanto porque no supiera sobre qué escribir sino más bien por el hecho de que son muchas las voces de las que quisiera hablar en esta ocasión. Les cuento. Resulta que ando de visita en California, donde vive mi novio; me encuentro en una pequeña ciudad al sur del estado, y mientras pensaba qué hacer en mis ratos de ocio, recordé que tenía una lista de libros y nombres que rescaté del documental sobre el movimiento de mujeres -feminista- “She's Beautiful When She's Angry” (pueden checarlo en Netflix y probablemente en YouTube). Así, no tardé mucho en localizar la biblioteca local y hacer una búsqueda particular: “Poems from the Women's Movement”. Por suerte, la Archibald Library de Rancho Cucamonga, CA, cuenta con tres perfectos ejemplares de esta hermosa antología poética, editada por Honor Moore, y uno de ellos ha estado en mis manos las últimas dos semanas -admito que no quisiera regresarlo jamás, pero no se puede tener todo en la vida ¿cierto? -.  También debo confesar que llevaba casi todo el mes planeando una columna totalmente distinta, sobre una poetisa mexicana (misma que dejaré en suspenso para alguna próxima ronda de esta columna), pero simplemente no me pude resistir a este conjunto feminista de mujeres poetisas, diciendo al unísono algo así como “Let's Smash the Patriarchy Together!!”... ¿Podrían ustedes?

En fin, ahora que saben cómo llegué a este libro, déjenme decirles que Honor Moore recuperó obras de 58 poetisas que utilizaron la palabra escrita para definir un momento crucial para el Feminismo estadounidense en las décadas de los 60, 70 y 80. Entre los casi 100 poemas que se pueden leer en este libro, se tocan temas que cada mujer, feminista o no, estadounidense o no, de una u otra manera ha experimentado: aborto, violencia, amor, desigualdad, discriminación, libertad, sexualidad, etcétera. Claramente me faltaría tiempo y espacio para poder compartir con ustedes mis impresiones frente a cada uno de los poemas leídos, y finalmente, no es la intención de esta columna hacer un análisis puntual de la obra sino más bien, compartir la experiencia que la lectura ocasiona. Así, quisiera platicarles un poco sobre algunos de los poemas que más llamaron mi atención y sobre porqué lo de "mujeres inconvenientes"…

En el epígrafe se lee "Soy una mujer inconveniente", frase que forma parte del poema “The Nuisance”, escrito por Marge Piercy. En dicho poema, la autora hace una narrativa acerca de una mujer inconveniente porque no sigue, en términos generales, la norma. Una mujer que ama y piensa diferente, y que por tanto, "sería más útil como un sacapuntas". En “I like to think of Harriet Tubman”, Susan Griffin escribe sobre ésta otra mujer inconveniente, porque no se quedó callada frente a su esclavizador, porque salvó a cientos de otrxs esclavxs y nunca fue atrapada. Griffin habla de una mujer que desafió las normas y las leyes, porque éstas eran injustas y había que cambiarlas, y por ende, romperlas.

Por su parte, Elsa Gidlow escribe “In a land of oranges/ I am faithful to apples”; y ALTA nos ofrece “Euridice”, quien maldice a los poetas varones que nulifican el dolor de su espera porque desde la perspectiva androcéntrica es Orfeo, el hombre, el único que sufre ya que no emerge victorioso del infierno, mientras que Euridice, bueno, ¿qué dolor puede sentir una mujer cuando está en su naturaleza esperar, esperar y esperar…? La inconveniente Euridice de ALTA, dice “damn they, i say/ i stand on my own pain/ & sing my own song” mientras 'suelta' la mano de Orfeo para rescatar su propia experiencia infernal. Entre tanto, Pat Parker escribe “For Willyce”, poema en el que el acto sexual protagonizado por ella y su lengua, culmina en su pareja aclamando un “oh god! / oh jesus”; lo que  le hace  pensar en cómo, otra vez, un tipo cualquiera se lleva el crédito por los actos realizados por una mujer... ¿Les suena familiar?

Sin embargo, no toda inconveniencia resulta del hablar sobre la fuerza de las mujeres, o de su valor para salirse de la norma impuesta por un sistema opresor. La inconveniencia de esta poesía feminista toca fibras más sensibles, más ocultas, dada su gravedad. Entonces leemos nuevamente a Marge Piercy, quien nos dice en “Rape poem” que es lo mismo ser arrollada por un camión que ser violada, excepto que al final de la violación los hombres te preguntarán si lo disfrutaste. O Judy Grahn, quien en “A Woman Is Talking to Death” nos muestra lo poco conveniente que es ser lesbiana en una sociedad que si algo rechaza más que una mujer que decide estar sola, es a una mujer que decide estar con otra mujer. O Audre Lorde, que en "A Poem for Women in Rage", describe el miedo que el racismo provoca, en forma de alucinación, a una mujer negra lesbiana que sueña ser asesinada por su pareja, una mujer blanca. 

Cada uno de estos poemas es inconveniente ya que desafía al patriarcado. Es inconveniente porque las mujeres que no se quedan calladas incomodan al status quo, cambian al mundo. “Poems from the Women's Movement” es una recopilación de voces que nos muestra cómo las experiencias de lucha, sin importar desde qué trinchera se lleven a cabo, nos son comunes a todas las mujeres. Quizá podría decir que en momentos ha sido triste la experiencia que me ha provocado leer a estas mujeres, porque son más de tres décadas las que separan mis ojos de sus plumas y sin embargo, muchas de sus palabras son tan actuales que me recuerdan que la lucha feminista aún tiene un largo camino por recorrer. Aunque por otro lado, cada poema, con su diversidad de estilo, de forma, de fondo; es inspirador. Creo que una de las cosas que vuelve a estos poemas tan fuertes es la sororidad que implica ser parte de un colectivo. En éstas páginas no existe una diferencia entre Sylvia Plath, a quien prácticamente todas hemos leído -al menos escuchado su nombre- y Pat Parker; a quien estoy segura no hubiera conocido en mucho tiempo si no fuera por este libro.

La homogeneidad que Honor Moore ofrece entre tanta diversidad de voces me parece que logra que la lectora establezca un diálogo entre pares con las poetisas, que compare experiencias, comparta corajes. Como se habrán dado cuenta, me encantó leer a estas mujeres y sentirme parte de una lucha que es una constante en nuestras vidas, lo expresemos o no, lo sepamos o no. Nuestra cotidianidad, con sus respectivos matices, es un campo de batalla en contra de la desigualdad social, política, económica y cultural entre los sexos.

Leer es inconveniente porque nos obliga a pensar, a reflexionar, a cuestionarnos lo que tenemos frente a nosotrxs; a decir “quizá esta autora, este autor, tiene razón; quizá el mundo no es como nos dicen que debe ser”. Escribir, diría yo, aún más. Escribir es tomar esa reflexión, esas dudas y compartirlas, escribir implica una provocación para quien nos lea; es un arma poderosa, rectifica nuestras ideas y cuestiona las de lxs otrxs. Por eso creo que esta antología podría llamarse así, “Mujeres incovenientes”; porque sin duda cuestionar al sistema patriarcal, y de una forma tan bella como la poesía, tiene que ser inconveniente.

Si como dice Muriel Ruykeyser en su poema “Käthe Kollwitz”: “What would happen if one woman told the truth about her life? / The world would split open”, entonces me pregunto, las mujeres que no escriben ¿a quién le cuentan su vida, sus verdades? Yo espero que esta entrada las anime a buscar este libro en sus librerías o bibliotecas más cercanas, y que disfruten o sufran cada poema que en sus páginas se lee. Y espero que, al finalizar la lectura de al menos uno de ellos, cada una de ustedes se vuelva una mujer inconveniente; una mujer que escriba su experiencia. Porque imaginen ¿qué pasaría entonces, si cada una de nosotras tomará la palabra y empezará a contar la verdad sobre su vida?

Una última cosa. Me pregunto si existe por ahí una antología poética de voces latinoamericanas feministas. Si la hay, la quiero. Si no, cómo quisiera...

 

-La Fata Morgana

Septiembre, 2016